Cuando dejamos de ser lo que éramos

agosto 13, 2009 at 5:35 pm (columna de opinión) ()

Facundo Verna

Miraba la tele. Era uno de esos días en que a pesar de que estaba soleado y la luz entraba con soberbia por las ventanas que daban a la calle, no tenía ningún interés en salir de mi cama. Nada me obligaba a hacer aquello y no tenía intensión de generar excusas sin sentido para salir corriendo. Seguramente si lo hacía era sin rumbo fijo, perdiéndome en la misma desolada muchedumbre, que no me daría las respuestas a mis cuestionamientos ni soluciones a mis problemas.

En la mesa, había diarios desparramados, restos de galletitas y apuntes. Tomé el control remoto y comencé a hacer zapping. Las películas no me interesaban, no lograban captar mi atención en lo más mínimo, sus colores y personajes no eran lo que esperaba ver. Muchas de ellas ya las había visto hacía años, meses o quizás días.

Me detuve en un programa de espectáculos. Chimentos y frivolidad. Realidad y preocupación entre signos de preguntas. Los diferentes periodistas e invitados, discutían acerca de si estaba bien o mal, que las personas se hiciesen cirugías plásticas sin necesidad alguna. Me detuve eplástican la discusión. Reflexioné.

Que las personas se hagan cirugías plásticas, sólo por el hecho de perseguir al prototipo o ideal de persona de rasgos perfectos que la sociedad impone, no me parece acertado. Narices que se cambian, senos que se agrandan, pómulos, labios, colas y tiempo que se pretende frenar. La lista es interminable como es la insatisfacción que muchas personas tienen para consigo mismas. En otras palabras, estamos hablando de mutaciones. Es dejar de ser uno, para convertirse en “eso” que deseamos ser o lo que los demás esperan que seamos.

Pero, ¿dónde radica la necesidad de transformación? Para contestar dicha pregunta, nos vemos obligados a interrogarnos a nosotros mismos por qué deseamos hacer aquello y qué es lo que anda mal. Encontrar el punto en el cual radica la desilusión y el vacío que nos atormenta a querer realizarnos cirugías plásticas.

Hacerse una cirugía plástica, sin necesidad alguna, demuestra que no hay aceptación ni aprobación de nosotros mismos, que no nos amamos como realmente deberíamos y que existe inseguridad. La aprobación, la aceptación y el amor a uno mismo, son los pilares a partir de los cuales vamos a construir nuestro proyecto, nuestra historia y la manera en que nos reflejamos en el espejo y frente a los demás. En definitiva, nuestra visión, contemplación, comprensión y postura del y frente al mundo.

Lo que pretendo decir, es que para cuestiones del alma no existen cirugías plásticas, todo radica y se construye a partir de allí. ¿Qué pretendemos ser? ¿No somos lo suficientemente lindos? ¿A quién queremos parecernos? ¿A quién o quiénes queremos agradar? ¿Cuál es el canon que dice si alguien es lindo o feo, si tiene de más o de menos? ¿Realmente hacernos una cirugía plástica va a cambiar lo que sentimos y somos por dentro, esa incertidumbre, vacío y tristeza? ¿Nos hace mejores personas con mejores sentimientos? Seguramente no. Es imprescindible conocerse a uno mismo, aceptarse, aprobarse, amarse y malcriarse, para lograr mejorar como personas, alejando los fantasmas que paralizan a ese niño interno.

Otro factor que produce la necesidad de optar por las cirugías plásticas, sin necesidad alguna, es la eterna comparación con otras personas. Lo cual, nos vuelve vanidosos y egoístas. Cada uno es como es y dejar de pensar en el que dirán o lo que los demás desean que seamos es un paso fundamental en este proceso de aceptación, aprobación y liberación. Priorizando nuestro bienestar psíquico, físico y espiritual.

Somos seres únicos, llenos de dones por descubrir y explotar, con sueños por cumplir y objetivos por realizar. Vinimos al mundo para descifrar la verdadera esencia de estar vivos y poder estar bien con el resto de las personas, los animales, las estrellas, los arroyos, montañas y todo aquello que nos rodea.

Para ello, es necesario aprender a agradecer desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, por ser lo que somos, por poder estar vivos y por todo lo que tenemos, transformando las creencias negativas en positivas y dejar que los pensamientos recorran como un río nuestra mente y se alejen desahuciados hacia la tranquilidad del mar.

Cómo nos vemos o pensamos que nos ven, son simples ideas y las ideas están en la mente que puede ser dominada. Amarse, es prepararse para que otras personas nos amen tal cual somos. Será en ese momento, mientras contemplamos el cielo, caminemos o riamos, en el cual nos daremos cuenta que las cirugías plásticas ya no serán necesarias.

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