Los derechos olvidados en la tierra del despojo

julio 27, 2009 at 1:41 pm (crónicas) (, , , , )

Por Manuela Expósito

Jonatan trabaja en una fábrica de bolsas de plástico en una localidad ubicada en el noroeste del conurbano bonaerense. Todas las mañanas se lo ve salir muy temprano de su casa, ubicada en uno de los barrios más carenciados del Partido de San Martín, para dirigirse hacia la estación de trenes. Con unas zapatillas gastadas de lona, un sweater raído y pantalones manchados que evidencian la constancia con que trabaja con maquinaria industrial, se desplaza rápidamente por las calles del lugar que lo vio crecer, a lo largo de calles aún no asfaltadas por el municipio.

Bajo la lluvia, soportando el frío de las madrugadas de invierno y las Bernipicaduras de los mosquitos en verano, cumple religiosamente con los horarios establecidos por su patrón, quien, sin embargo, tiene como costumbre llegar tarde al establecimiento para, acto seguido, ponerse a impartir órdenes a los allí presentes. Doce horas son las que componen su jornada, y para este muchacho no existen los días de estudio ni de licencia. En el salón de máquinas no hay ventanas lo suficientemente grandes, por lo cual el humo del proceso productivo se concentra en los espacios de trabajo, haciendo que varios de los obreros perdieran el olfato luego de meses de cumplir tareas allí.

“Yo sé que no trabajo en las mejores condiciones, sé que me pagan mal y que la ley no permite más de ocho horas en las fábricas” susurra con aire de resignación cuando se le pregunta acerca de su situación laboral. “Pero mi casa está hipotecada, mi viejo no tiene laburo y tengo un hermano que todavía está en el colegio. Yo soy la cabeza de mi familia y tengo que hacerme cargo de mis responsabilidades”. Apenas dieciocho años pesan sobre su espalda, sobre la cual se afirma una faja industrial negra que mitiga el dolor lumbar que ocasiona estar tantas horas de pie, inclinado sobre una máquina.

Jonatan quizás no sabe acerca del término “precariedad laboral”, pero ésta es una realidad a la que se enfrenta cada día de su vida. Y que también, cada día, va minando sus esperanzas, haciendo que vea como inimaginable un proyecto de vida a largo plazo. Este relato parece inverosímil en una Argentina que hace cincuenta años supo ser un ejemplo en cuanto a desarrollo industrial y respeto por los derechos de los trabajadores. Sin embargo, es una historia que se repite en varios hogares del cordón bonaerense.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: