Lo siento, ya está cerrado

agosto 17, 2009 at 4:55 pm (columna de opinión) (, )

por Manuela Expósito

Todos estamos al tanto del impacto que la crisis internacional ha tenido sobre las fuentes de trabajo de todos los ciudadanos del globo, sin importar nacionalidad, sexo u ocupación. Si bien sabemos que ésta fue causada por un modelo especulativo que se suponía de poca duración, quizás lo que muchos no teníamos en cuenta es que pudiese afectar a los emprendimientos que conforman el negocio de la música.

SPV, perdón. Estamos cerrados

En este sentido, el ejemplo es paradójico. La compañía SPV (Schallplatten Produktion und Vertrieb GmbH) nació en Alemania de forma independiente, al margen de los grandes sellos discográficos que nucleaban la producción de discos de heavy metal en Europa. Como tal, tuvo que luchar durante años para hacerse un lugar en el mercado, frente a una competencia que ya tenía un volumen de venta asegurado, y que editaba las producciones de legendarias bandas del género. Sin embargo, fueron varios los que eligieron apoyar esta firma, que terminó siendo responsable de la salida de grandes lanzamientos de monstruos de la escena como Kreator, Gamma Ray, Motorhead y Saxon.

Pero la crisis no perdonó ni siquiera a aquellos que estaban alejados de la bicicleta financiera. SPV se declaró en quiebra en Mayo de este año, incidente que ocasionó el despido de varios de sus empleados. Nuevamente, quienes pagan los platos rotos vuelven a ser quienes menos tienen. Y esto se ve reflejado también en la decisión de bandas como Metal Church de cesar sus actividades, dado que el único soporte que tenían era el del hoy insolvente sello.

Mientras los grandes bancos son indemnizados por los gobiernos de las potencias mundiales, las medianas compañías independientes van a la deriva o, en este caso, directo a la bancarrota. En esta situación, ningún Estado de Bienestar salió al auxilio de las fuentes de trabajo de los empleados de esta empresa, en una época en que el desempleo amenaza con alcanzar en el continente europeo cifras que se creían superadas hace décadas. ¿Cómo vamos a presentar batalla a la crisis si todas las medidas que se toman a nivel internacional son sólo pensadas para esquivar el bulto y siguen alimentando el bolsillo de quienes nos sumieron en ella?

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Hoy: La Biblioteca

agosto 17, 2009 at 4:43 pm (nota color) ()

por Manuela Expósito

La reunión se inició puntualmente en el lugar acordado. Los representantes de cada vertiente ocuparon sus respectivos puestos y sus miradas se cruzaron sólo por un instante antes de que comenzara el debate fijado para ese día. El muchacho que había sido designado como cabeza de la asamblea corrió un mechón renegrido que le caía sobre la frente y aclaró su garganta.

“Hoy vamos a tratar el tema de la biblioteca” dijo en un tono cargado de solemnidad, que logró incluso que las dos chicas que cuchichelibros, librosaban al fondo se quedaran en completo silencio. A su afirmación le siguió un insistente ruido de papeles, ya que los presentes se alistaban para sacar sus apuntes y comenzar a tirar algunas ideas que tenían ya plasmadas en sus cuadernos. El muchacho que tenía la batuta del encuentro fue ordenando la palabra de todos y cada uno de los participantes que – casi atropellados – se disputaban los unos a los otros el protagonismo en la charla.

Un morocho de ojos claros, de notoria ascendencia caucásica, planteó la necesidad de invitar a los vecinos a donar más libros de los ya existentes. “Tenemos que ofrecer variedad”, sentenció, ante la aprobación de la mayoría de sus compañeros. Tras él, una joven estudiante de filosofía con una larga trenza que caía a la altura de su cintura, mencionó la importancia de volantear en los colegios de la zona, para que los chicos supieran que había un lugar al cual recurrir en caso de que los textos que necesitaban no los encontraran en su escuela. El de pelo renegrido iba tomando nota de todo lo que le parecía de sumo interés, y aclaraba al lado de cada propuesta la cantidad de miembros que adherían a la misma.

Un par de ideas más se barajaron antes de la votación del proyecto final. Ésta se dio en un marco de tranquilidad mayor a la que el grupo estaba acostumbrado, por lo que el acta se labró con suma rapidez. Mientras la chica de trenza era felicitada por su ocurrencia, el director de la asamblea aprovechó para guiñarle un ojo con cierto disimulo. No sólo lo motivaba la belleza de la estudiante, sino también su admiración hacia una persona a la cual consideraba fundamental en su proyecto barrial, por su coherencia e integridad. Pensó por unos instantes en invitarla a tomar algo, pero pronto recordó que tenía obligaciones por cumplir. “Será en otra oportunidad” susurró por lo bajo a uno de sus amigos, quien levantó los hombros restando importancia al comentario. Ambos eran concientes de la agitada vida del militante.

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Cuando dejamos de ser lo que éramos

agosto 13, 2009 at 5:35 pm (columna de opinión) ()

Facundo Verna

Miraba la tele. Era uno de esos días en que a pesar de que estaba soleado y la luz entraba con soberbia por las ventanas que daban a la calle, no tenía ningún interés en salir de mi cama. Nada me obligaba a hacer aquello y no tenía intensión de generar excusas sin sentido para salir corriendo. Seguramente si lo hacía era sin rumbo fijo, perdiéndome en la misma desolada muchedumbre, que no me daría las respuestas a mis cuestionamientos ni soluciones a mis problemas.

En la mesa, había diarios desparramados, restos de galletitas y apuntes. Tomé el control remoto y comencé a hacer zapping. Las películas no me interesaban, no lograban captar mi atención en lo más mínimo, sus colores y personajes no eran lo que esperaba ver. Muchas de ellas ya las había visto hacía años, meses o quizás días.

Me detuve en un programa de espectáculos. Chimentos y frivolidad. Realidad y preocupación entre signos de preguntas. Los diferentes periodistas e invitados, discutían acerca de si estaba bien o mal, que las personas se hiciesen cirugías plásticas sin necesidad alguna. Me detuve eplástican la discusión. Reflexioné.

Que las personas se hagan cirugías plásticas, sólo por el hecho de perseguir al prototipo o ideal de persona de rasgos perfectos que la sociedad impone, no me parece acertado. Narices que se cambian, senos que se agrandan, pómulos, labios, colas y tiempo que se pretende frenar. La lista es interminable como es la insatisfacción que muchas personas tienen para consigo mismas. En otras palabras, estamos hablando de mutaciones. Es dejar de ser uno, para convertirse en “eso” que deseamos ser o lo que los demás esperan que seamos.

Pero, ¿dónde radica la necesidad de transformación? Para contestar dicha pregunta, nos vemos obligados a interrogarnos a nosotros mismos por qué deseamos hacer aquello y qué es lo que anda mal. Encontrar el punto en el cual radica la desilusión y el vacío que nos atormenta a querer realizarnos cirugías plásticas.

Hacerse una cirugía plástica, sin necesidad alguna, demuestra que no hay aceptación ni aprobación de nosotros mismos, que no nos amamos como realmente deberíamos y que existe inseguridad. La aprobación, la aceptación y el amor a uno mismo, son los pilares a partir de los cuales vamos a construir nuestro proyecto, nuestra historia y la manera en que nos reflejamos en el espejo y frente a los demás. En definitiva, nuestra visión, contemplación, comprensión y postura del y frente al mundo.

Lo que pretendo decir, es que para cuestiones del alma no existen cirugías plásticas, todo radica y se construye a partir de allí. ¿Qué pretendemos ser? ¿No somos lo suficientemente lindos? ¿A quién queremos parecernos? ¿A quién o quiénes queremos agradar? ¿Cuál es el canon que dice si alguien es lindo o feo, si tiene de más o de menos? ¿Realmente hacernos una cirugía plástica va a cambiar lo que sentimos y somos por dentro, esa incertidumbre, vacío y tristeza? ¿Nos hace mejores personas con mejores sentimientos? Seguramente no. Es imprescindible conocerse a uno mismo, aceptarse, aprobarse, amarse y malcriarse, para lograr mejorar como personas, alejando los fantasmas que paralizan a ese niño interno.

Otro factor que produce la necesidad de optar por las cirugías plásticas, sin necesidad alguna, es la eterna comparación con otras personas. Lo cual, nos vuelve vanidosos y egoístas. Cada uno es como es y dejar de pensar en el que dirán o lo que los demás desean que seamos es un paso fundamental en este proceso de aceptación, aprobación y liberación. Priorizando nuestro bienestar psíquico, físico y espiritual.

Somos seres únicos, llenos de dones por descubrir y explotar, con sueños por cumplir y objetivos por realizar. Vinimos al mundo para descifrar la verdadera esencia de estar vivos y poder estar bien con el resto de las personas, los animales, las estrellas, los arroyos, montañas y todo aquello que nos rodea.

Para ello, es necesario aprender a agradecer desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, por ser lo que somos, por poder estar vivos y por todo lo que tenemos, transformando las creencias negativas en positivas y dejar que los pensamientos recorran como un río nuestra mente y se alejen desahuciados hacia la tranquilidad del mar.

Cómo nos vemos o pensamos que nos ven, son simples ideas y las ideas están en la mente que puede ser dominada. Amarse, es prepararse para que otras personas nos amen tal cual somos. Será en ese momento, mientras contemplamos el cielo, caminemos o riamos, en el cual nos daremos cuenta que las cirugías plásticas ya no serán necesarias.

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Día de lluvia

agosto 13, 2009 at 5:31 pm (nota color) ()

Facundo Verna

lluvia en bs as

La televisión anuncia lluvia para el resto del día, a la vez que muestra manifestaciones en la zona de Congreso. Sin otra alternativa, hay que salir a luchar contra el viento y la lluvia para realizar las diferentes actividades como ir al trabajo, a la facultad o al banco a pagar las cuentas a punto de vencerse. En la calle, las personas caminan en fila india contra la pared para no mojarse. A un metro de distancia. Otros, corren o están en medio de una guerra de paraguas, donde cualquiera puede resultar ser víctima o victimario.

Existen paraguas de todos los estilos, colores y marcas, algunos son realmente graciosos o tan grandes que se transforman en sombrillas. Cuando la tormenta se aleja y el sol amenaza con salir, se ven los restos de paraguas tirados en medio de la vereda, resignados al abandono y a la soledad como cuerpos en putrefacción en medio de un desierto.

Las señoras mayores escondidas en las sombrillas a lunares, chocan a cualquiera que no las esquive. Cubrirse los ojos es la mejor opción. Son esas mismas señoras que hacen fuerza para no despeinarse o para que el viento no les vuele sus polleras que danzan al estilo Marilyn Monroe, mostrando sus piernas sensuales y las medias cancan tres cuartos. Asimismo, siguen luchando y haciendo los mandados de todas las mañanas.

Hay cuadras en las cuales las baldosas están flojas y eso es algo muy irritante, peor aun cuando el señor que va delante, detiene su caminata de golpe para meditar o prender un cigarrillo y se comete un choque múltiple entre caminantes.

Un día de lluvia torrencial en la ciudad, tiene ciertas características: estado de los transportes con demoras o directamente no funcionan (tomar el colectivo, significa empaparse en el intento de espera). Charcos o lagunas en las veredas, chorros de agua que caen de los edificios (peor que la misma lluvia), inundaciones en diferentes barrios, cortes de luz, estados de nerviosismo, bocinazos constantes y frenadas abruptas.

Una posible solución para no mojarse, podría ser por ejemplo, escuchar lo que depara para las próximas horas el servicio meteorológico y llamar con un día de anticipación al radio taxi, ya que cuando llueve, por lo general, las líneas están ocupadas. ¿Para qué juntar tantas tarjetas de taxi si después no sirven para nada? Y si por esas casualidades de la vida, ya que nunca se sabe, se ve a alguna que otra señora volar desesperadamente por los aires, no asustarse pensando que es una bruja recién salida de su escondite o algo por el estilo, sino ayudarla para que el viento no se la lleve junto con la tormenta.

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Personajes de la calle

agosto 13, 2009 at 5:24 pm (crónicas) (, , )

Facundo Verna

Sí, existen. Afirmación en presente que se remonta a un pasado que aún busca la liberación de su propiavive en la calle historia. Llamativa contemplación humanitaria. Sobreviven y no tienen acceso a las mejores escuelas ni hospitales. Lo público descuidado e ineficiente y lo privado regocija sólo a una parte de la población. Bienaventurado privilegio. Educación y cultura, pilares empobrecidos en un libro de colección, en un país de políticas democráticas y de salud en permanente reposo. Derechos Humanos violados. Identidad que gatea y discursos que se debilitan en su incredibilidad.

Algunos son simpáticos y otros no tanto. Los hay bajos y altos. Gordos y flacos. Buenos y malos. Profesionales e incultos. Niños y adultos. Hombres y mujeres.

El protagonista de esta historia es el señor Vagabundo. No se saben muchos datos de su vida pasada, ni si estuvo casado en primeras o segundas nupcias, si trabajó en relación de dependencia o no, si es de acá o de allá, si alguien espera su llegada al amanecer o si tiene algún resto de esperanza hecha poesía.

Tiene más de cincuenta años. Es un tipo como cualquiera con una realidad no del todo deseada, bajo, barbudo, morocho, pelo en abundancia y cara gorda mezclada con suciedad. Viste con pantalón de gimnasia azul (aunque no es deportista), zapatos negros, camisa, un pañuelo que usa como vincha y para rematar, un poncho rojo con rayas negras hasta los pies.

Sabe cantar, bailar, recitar, hablar sólo o con alguna persona imaginaria, según la ocasión y le encanta dormir la siesta, tirado panza arriba luego de comer una picadita de lo que consigue, tapándose la cara con un diario de ediciones pasadas.

Actualmente, vive frente al Congreso de la Nación. Su departamento queda en el tercer banco, del lado izquierdo de la calle, donde los pisos naranjas y polvorientos y las paredes de cartón y diario combinan con el color de un país azotado por malas políticas y desesperación. Hace tiempo, quiso mudarse a una plaza mejor, pero no pudo alquilar ningún banco de tres ambientes porque no tenía una garantía, ni recibo de sueldo.

En la esquina hay una óptica y la señora que atiende es rubia, al lado hay una farmacia, una panadería, frente a ésta, un puesto de diario pintado de verde, seguido por una casa de fotos, una florería y un locutorio con Internet. Algún que otro perro sin dueño, pasea por la vereda, palomas que picotean migas de pan, gente que viene y va, algunos hablando por celular, otros cantando o chiflando. Todos apurados. Y allí, solitario, con una mirada perdida en el espacio de la agonía, se encuentra el señor Vagabundo.

Son las 14 y 30 de un día como cualquier otro. Hace más calor que ayer y menos que la semana pasada. El señor Vagabundo está tirado, despatarrado en su mayor amplitud, algo ebrio y con una caja de vino tinto marca “Indignación”. La gente pasa a su lado evitándolo. La fragancia de su perfume importado no es agradable. El traje está sucio.

Se despierta. Es tarde. Rengueando y haciendo uso de todas sus habilidades y movimientos giratorios pide “una monedita por favor”. Es un hombre sencillo, que no molesta a nadie. En su personaje se permite ser él o lo que la situación lo llevó a ser. Parece no quejarse.

El señor Vagabundo, se aleja charlando consigo mismo.  Por ahí choca contra la pared y sigue. Se da vuelta. Ríe de su propio y desafortunado eco. Detiene a alguien y lo entretiene con su conversación. Sólo le falta saltar como Chaplín.

Hay quienes le dan una que otra moneda y otros se quedan asombrados al verlo desplegar su caudal actoral por demás expresivo. Su improvisación frente al hambre. Es difícil no prestarle atención, no verlo, porque ahí está al paso de todos sin pasar desapercibido.

Esta es la historia del señor Vagabundo, que mucho no se sabe de su vida pasada, ni a lo que se dedicó. Un tipo particular que guarda una gran historia secreta bajo su poncho rojo con rayas negras.

Esta es la historia de uno de los tantos personajes de la calle, que proclaman ayuda escrita en cuerpos sucios por el hollín y la tierra, tapados con frazadas de promesas incumplidas. Personajes de la calle que pululan en un mundo, que a pesar de la ingenuidad, de la inseguridad, de la paranoia generalizada, de la pobreza y exclusión social, de la riqueza repartida inequitativamente, de la pérdida de dignidad y de todos aquellos factores que hacen que las personas se asfixien en su propio silencio y resignación, generan comicidad al abandono forzado.

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Sequía en Laguna Lago Del Monte

agosto 13, 2009 at 5:15 pm (entrevista) (, )

Facundo Verna

Entrevista a Marcelo Schwerdt, Licenciado y Director del Área de Recursos Naturales de la Municipalidad de Guaminí.

La laguna se va alejando, la tierra se quiebra de dolor y llora su propia cicatriz. Los restos de botellas embriagadas, brillan con el ocaso y las moscas danzan a la luna de la evaporación. Aún conserva su magia y su frescura salada al paladar. El susurro de sus olas invita a soñar, mientras las aves vuelan hacia el encuentro con lo desconocido.

El viento pampero golpea la cara del licenciado frente a la Laguna Lago Del Monte, en la localidad de Guaminí, situada en un pequeño pueblo de la Provincia de Buenos Aires, a quinientos kilómetros de la Capital Federal. Está sentado en un banco de material, bajo una sombrilla de paja y con el celular sonando de manera insistente. “Dame un minuto. Atiendo y ya estoy con vos”.

¿ Es la primer sequía intensa que sufre la laguna?

La laguna Del Monte ha oscilado su nivel históricamente acompañando los ciclos húmedos y secos que se han alternado en la Pampasia. Si bien, desde distintos grupos de investigación, se han recalculado los períodos de sequía intensa e inundación que afectaron la región, la historia oral legada por nuestros mayores menciona por lo menos dos grandes sequías ocurridas alrededor de 1914 y de 1960, la primera de las cuales fue la más extensa, prolongándose por más de tres décadas.

En sintonía con lo expuesto, pescadores del Distrito, comentan sobre la ausencia total de peces (pejerrey) en la laguna del Monte en los años `60, situación que cambió a fines de esa década, con el advenimiento  de copiosas lluvias que producirían el inicio de una etapa de excesos hídricos, que desencadenarían en las crecidas del `77 e inundaciones del `85/86. Desde entonces las lagunas iniciaron un retroceso de sus niveles,  interrumpido solamente en el `93/94 (máximo nivel histórico de la laguna del Monte)  y el 2001/2002, años de lluvias superiores a los 1000 mm anuales que provocaron dos mini crecidas de los cuerpos de agua.  Del 2003 a la fecha, la región sufre una seca muy marcada que se refleja en una bajante nunca vista por los vecinos del lugar y en el estado más bajo desde que existen registro (1970).

¿Desde qué año se observó que la laguna Lago Del Monte disminuyó su nivel de agua?

El nivel viene decreciendo desde el año 1987, salvo las fechas mencionadas (93/94 y 01/02) que las lluvias provocaron dos crecidas.

¿Cuáles son los factores que provocaron la sequía?

La retroalimentación de las lagunas depende mayormente de las precipitaciones, las cuales son importante tanto directamente sobre las lagunas, pero también porque enriquecen el aporte de los arroyos que captan una enorme superficie de la región (cuenca). Además las lluvias recargan las napas que “sostienen” las lagunas. Las bajantes de las napas en períodos secos, indefectiblemente redundan en una depresión del nivel de las lagunas.

¿Cuál es el nivel de agua en relación con años anteriores y respecto a las demás lagunas que forman parte de las Encadenadas del Oeste?

El nivel actual es el más bajo desde que se tienen registros, lo que no es sinónimo de nivel más bajo histórico, ya que se sabe que la laguna a estado más baja y prueba de ello son los palos y restos de viviendas que hoy día siguen apareciendo. Con respecto a los niveles de las demás lagunas, la cuenca tiene una pendiente que decrece hacia el sudoeste, por lo que Alsina es la laguna más alta, actualmente (107,90 msnm), la sigue Cochicó (104,50msnm), del Monte y Venado (102,80) y finaliza  Epecuén (94,60).

¿La laguna Lago Del Monte recibe afluencias de otras lagunas? De ser así, ¿por medio de qué sistema?

Recibe agua de dos arroyos que se unen al llegar: Aº Guaminí que se origina en el sistema de Ventania y Aº Malleo-Leufú que nace a escasa distancia de la laguna.  Por el orden en que se disponen las lagunas, en épocas de niveles altos podría recibir agua desde laguna Cochicó. Hay un sistema de compuertas que es operado por el hombre y que evita el escurrimiento natural que existía anteriormente.

¿La actividad se vio afectada por la sequía?

Se perjudicó el turismo principalmente, debido a que la Laguna Del Monte, sufrió una gran baja del nivel del agua, no así en la laguna Lago Cochicó, ya que mantuvo por ingreso de agua. Por tal motivo, la actividad turística ha disminuido en la localidad cabecera por falta de piezas de pejerrey (pesca deportiva), que es el movilizador principal.

En la laguna Lago Cochicó, se encuentra el principal recurso turístico de la región, que actualmente, se encuentra en baja.

¿Qué medidas preventivas tomaron las autoridades de la Municipalidad de Guaminí al respecto?

Con respecto a la actividad turística, la misma ha sido fuertemente apoyada desde el Municipio, básicamente por la publicidad o difusión en ferias de alcance regional y nacional, tanto de los espacios verdes y cuerpos lagunares del Distrito como de las pequeñas y medianas empresas locales que han apostado a esta actividad y por el trabajo constante para proteger y lograr la sostenibilidad de los bienes naturales. Entre las principales actividades se destaca el cuidado de la fauna, la resiembra de lagunas con alevinos de pejerrey, control de cupos y tallas de pesca. Por otro lado, la actividad económica regional, que es agro-ganadera, se encuentra en estado crítico debido a las sequías de los últimos años.

En la actualidad algunas Circunscripciones del Distrito (las del sur), junto con los Distritos que se extienden desde Adolfo Alsina (Carhué) hasta Bahía Blanca y Coronel Rosales han sido declarados por el Gobierno Nacional, zona de desastre por sequía, lo que conlleva prórrogas impositivas y en los vencimientos de pagos de créditos bancarios.

En cuanto a la política hídrica, todas las medidas de manejo que se toman son consensuadas por un grupo de 11 Municipios entre los que se encuentra Guaminí, quienes en conjunto con la Dirección Provincial de Hidráulica de la Provincia de Buenos Aires, constituyen el Comité de Cuencas del Río Salado – Subregión C en el que discuten técnicamente las medidas a desarrollar.

¿La sequía afectó a la fauna y flora de la localidad? ¿Hubo mortandad de peces?

Como toda alteración profunda de las condiciones de vida de la flora y fauna, la afectó. Si bien no se está estudiando la flora local, una simple observación del paisaje revela la ausencia de cualquier tipo de vida verde, obviamente los árboles perduran en estado vegetativo y las plantas no leñosas en estado de semilla y/o en estados subterráneos de raíces, a la espera de condiciones favorables.  Como es de sospechar la fauna terrestre también acusó problemas, por simple derivación de la cadena trófica. En muchos campos la ausencia de pasto ocasionó la muerte de vacunos. El desastre no ha sido total debido al esfuerzo de los campesinos que han alimentado artificialmente (con grano) a sus tropas. Otros herbívoros menores, como liebres, también deben haber sufrido impactos, pero no hay estudios referentes. Además estas poblaciones están bajo la presión de actividades del hombre como la caza.

En lo que puedo contribuir con datos propios, es sobre el conocimiento de los cambios ictiofaunísticos (de peces). En períodos con años húmedos se favoreció el ingreso de especies de peces no existentes anteriormente en las lagunas (carpa, vieja de río, porteñito) contribuyendo a un enriquecimiento de la diversidad de peces convivientes en las lagunas de Guaminí. Posterior a períodos secos, como es la situación actual, las lagunas retroceden disminuyendo sus superficies con lo que el tenor salino aumenta (misma sal en menos agua). Esto afecta notablemente especies sensibles a la salinidad, o sea que si este umbral es superado la especie migra a hacia aguas más dulces o perece. En estas lagunas ocurre que al ser cerradas y estar actualmente desconectadas por el hombre, las especies sensibles a salinidad buscan los escasos lugares de agua dulce como las desembocaduras de arroyos o los mismos arroyos, pero en fin el efecto final es un ambiente poco propicio para su supervivencia y una reducción drástica de estas poblaciones.

Como resumen de lo ocurrido, con respecto a lo descrito recientemente, las lagunas mesohalinas a hipersalinas (Cochicó, del Monte y Venado) han quedado dominadas por pejerrey, especie que representa más del 90% de los peces de estos cuerpos lagunares, situación muy distinta a la que se observaba en épocas con lagunas llenas donde especies como dientudo, mojarra y bagre estaban bien representadas, alcanzando entre 20 y 30 % según en que laguna nos situábamos.

Las lagunas bajas también permiten que sus aguas fluctúen más la temperatura,  condicionando también la vida de los peces que habitan estos ambientes, principalmente afectando especies de origen tropical o subtropical que han colonizado el sistema de lagunas y que son termosensibles (no aguantan bajas temperaturas), tal es el caso del porteñito o bagarito quien llegó a representar más del 90% de la ictiofauna de Alsina y hasta un 28% de Cochicó y al descender las lagunas desapareció de Cochicó en 2006 por no mancarse la salinidad que alcanzó este ambiente y en 2007 ocurrió una mortandad masiva de esta especie en Alsina pero como consecuencia de las bajas temperaturas que se registraron ese año y el estado bajo de la laguna.

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Los derechos olvidados en la tierra del despojo

julio 27, 2009 at 1:41 pm (crónicas) (, , , , )

Por Manuela Expósito

Jonatan trabaja en una fábrica de bolsas de plástico en una localidad ubicada en el noroeste del conurbano bonaerense. Todas las mañanas se lo ve salir muy temprano de su casa, ubicada en uno de los barrios más carenciados del Partido de San Martín, para dirigirse hacia la estación de trenes. Con unas zapatillas gastadas de lona, un sweater raído y pantalones manchados que evidencian la constancia con que trabaja con maquinaria industrial, se desplaza rápidamente por las calles del lugar que lo vio crecer, a lo largo de calles aún no asfaltadas por el municipio.

Bajo la lluvia, soportando el frío de las madrugadas de invierno y las Bernipicaduras de los mosquitos en verano, cumple religiosamente con los horarios establecidos por su patrón, quien, sin embargo, tiene como costumbre llegar tarde al establecimiento para, acto seguido, ponerse a impartir órdenes a los allí presentes. Doce horas son las que componen su jornada, y para este muchacho no existen los días de estudio ni de licencia. En el salón de máquinas no hay ventanas lo suficientemente grandes, por lo cual el humo del proceso productivo se concentra en los espacios de trabajo, haciendo que varios de los obreros perdieran el olfato luego de meses de cumplir tareas allí.

“Yo sé que no trabajo en las mejores condiciones, sé que me pagan mal y que la ley no permite más de ocho horas en las fábricas” susurra con aire de resignación cuando se le pregunta acerca de su situación laboral. “Pero mi casa está hipotecada, mi viejo no tiene laburo y tengo un hermano que todavía está en el colegio. Yo soy la cabeza de mi familia y tengo que hacerme cargo de mis responsabilidades”. Apenas dieciocho años pesan sobre su espalda, sobre la cual se afirma una faja industrial negra que mitiga el dolor lumbar que ocasiona estar tantas horas de pie, inclinado sobre una máquina.

Jonatan quizás no sabe acerca del término “precariedad laboral”, pero ésta es una realidad a la que se enfrenta cada día de su vida. Y que también, cada día, va minando sus esperanzas, haciendo que vea como inimaginable un proyecto de vida a largo plazo. Este relato parece inverosímil en una Argentina que hace cincuenta años supo ser un ejemplo en cuanto a desarrollo industrial y respeto por los derechos de los trabajadores. Sin embargo, es una historia que se repite en varios hogares del cordón bonaerense.

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Buscando revitalizar un símbolo de la infancia

julio 27, 2009 at 1:25 pm (crónicas) (, , )

Por Mariana Canda

La tarde no parecía de invierno. Eran las 17.30. Sol radiante y temperatura agradable se presentaron durante todo el 3 de julio, y permitieron que una veintena de personas, entre adultos y chicos, se acercaran a la plaza Bolivia, en avenida Del Libertador y Olleros, en el barrio de Palermo, a disfrutar de “Calesicuentos de todas partes”.

Calesitas de Buenos Aires pertenece a Mi Buenos Aires Querible (o miBAQ), un proyecto llevado a cabo por el Ministerio de Cultura porteño en el cual se busca rescatar, exponer y redescubrir los lugares que los vecinos consideran más importantes o más “queribles” de su entorno. Calesitas de Buenos Aires se presenta en 45 calesitas de la ciudad, en las cuales se pueden disfrutar de entretenimientos infantiles con payasos, juegos, malabares, obras de teatro, títeres, canciones, pintura, magia, entre otras cosas. El objetivo principal del programa es rescatar este espacio público y que los chicos no dejen de concurrir al mismo, ya que se encuentra en detrimento en relación a otras espacios propios de una generación que crece en un contexto en el que el jugar se da cada vez más con una mayor carga tecnológica y en ámbitos individuales, los cuales impiden que se interrelacionen con sus pares. Sin embargo, es extraño ver como las plazas de Buenos Aires, el espacio público por elección aquí y en todas partes, son reformadas últimamente con la colocación de rejas a su alrededor (como ocurre en la plaza Bolivia), como una forma de indicar a los vecinos de la ciudad que no saben cuidar lo que es de todos, y que la única manera de mantener una plaza limpia y ordenada es a través de la colocación de esas rejas.

Andrea Magnaghi es la protagonista de “Calesicuentos de todas partes”. Interpreta a Elena, la calesicuentera viajera. Con una vestimenta llamativa y en compañía de una valija llena de leyendas de todo el mundo, esta joven actriz interactúa con su audiencia y relata una historia en relación a la temática del programa, sobre un viejo alemán y su nieto el cuál quería subir por primera vez a una calesita y su abuelo se lo negaba. Los chicos se divierten y se concentran en el relato, el cual por momentos es difícil de seguir ya que por el lugar no sólo pasan muchísimos vehículos, sino que también se puede escuchar el paso del tren y de los aviones.

Al consultarle a Andrea Magnaghi y uno de sus colaboradores sobre cómo evalúan hasta el momento el funcionamiento del programa, ellos respondieron que lo consideran exitoso ya que el mismo había empezado en abril y se consideraba su fin para julio, pero ahora se estima que seguirá hasta noviembre. También dijeron que los espectáculos son rotativos y que la concurrencia depende de la plaza en la que se lleven a cabo. Agregaron además que debido a los problemas que esta causando la Influenza H1N1 y la recomendación gubernamental de no asistir a lugares cerrados como cines o teatros, Calesitas de Buenos Aires es una muy buena opción para el público infantil durante este receso y en las vacaciones de invierno.

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Diseñar es actuar

julio 27, 2009 at 1:21 pm (entrevista) (, , , )

Por Magdalena Soria

Antes de entrar al local de Carlos Passano en Avenida Santa Fe, ya se podía ver a Emilia Mazer al lado de una pila de ropa. Dentro, el diseñador le mostraba distintos cinturones que hacían juego con un vestido verde. Al lado del mostrador estaba la escalera que Carlos bajó y subió dos veces para encontrar unos lentes de sol.

Un cliente entró y saludo, parecía conocerlo. Se fue directamente hacia donde estaban las camperas de lana y desde lejos, de reojo, siguió cada detalle de la conversación entre la actriz y el vestuarista.

Los lentes habían estado siempre  sobre el mostrador. Había tres pares. A Carlos le gustaban los primeros, iban más con el estilo del personaje. A ella le gustaban los últimos, iban mejor con su rostro.

Mientras tanto, el cliente anónimo no dejaba de probarse camperas y hacer comentarios acerca de su nuevo trabajo, del programa de TV de Tinelli, de su mamá y de un robo que había sufrido. Carlos hizo algunas acotaciones, siempre simpático y perfumó las bolsas antes de poner dentro las prendas que el chico se iba a llevar.

Finalmente, quedó libre para ser entrevistado, algo a lo que ya está acostumbrado de tanto participar en los detrás de escena de novelas peruanas.

¿Cómo te iniciaste en el diseño?

Por casualidad (risas). Tenía que ganar plata porque iba a la Universidad del Salvador y había que pagarla. Hacía cosas de diseño gráfico, mucho en cine publicitario y solía ir a los Estudios Baires. Era muy amigo de todos los del estudio. Cuando se empezó a filmar la película La noche de los lápices la asistente de escenografía se enfermó, por lo que me llamaron. Desde ese momento comencé a trabajar en cine, pero siempre en la parte de escenografía. Fue de casualidad en realidad, pero siempre estuve ligado al diseño porque, de hecho, estudiaba publicidad y tenía muchas materias dedicadas al mismo. Más tarde, en la versión argentina de la película Highlander, la misma jefa de escenografía se iba a encargar del arte de vestuario y me convenció de que siguiera trabajando con ella. Sin embargo, antes me hizo hacer un curso se vestuario en el Teatro Colón. Ahí es donde realmente aprendí todo lo que se hasta el día de hoy. Después, obviamente, el trabajo en si te forma y vas aprendiendo a manejar la estética y un criterio de personajes.

¿Además de cine, para qué trabajaste?

TV y teatro son para los que más trabajé y también para comerciales y eventos. Pero en realidad mi fuerte siempre fue el cine y la televisión que es lo que más me atrapa.

¿Hay alguna persona o personaje que te haya gustado vestir?

Si, tengo muy buenos recuerdos de algunos actores como Cristian Meyer, Angie Cepeda y Gustavo Bermúdez. Así como también cuando hago Midachi donde  siempre me divierto mucho. Por lo general con actores grandes y buenos es un placer trabajar.

¿Y cuál fue el proyecto que más te interesó?

Me encantó hacer Romeo y Julieta con Gustavo Bermúdez porque había que empezar todo desde cero. No era como trabajar con vestuario de época en el Colón que directamente lo descolgás de la percha, sino que había que hacer todo. Tenía sólo papel y lápiz para dibujar y había que buscar cada tela, cada borla, cada pluma para después comenzar a armar.

Las novelas de época que se hacían en Perú también fueron un buen desafío. Cada año se hacía una de 200 capítulos pero de una época distinta. Aparte, eran grandes cantidades de ropa porque teníamos como mínimo 45 personajes centrales y hasta 300 extras.

Otro trabajo alucinante fue el que hice en una obra  con Dady (Brieva) y el Chino (Volpato). Fue, también, uno más difíciles que tuve en mi vida. Era una especie de remixado del Cirque du Soleil con sketches. Se necesitaba una gran cantidad de ropa y mucha imaginación porque no eran prendas que se pudieran conseguir fácilmente. Había que armar todo desde cero y encima tener en cuenta detalles como pensar de que manera iban los arneses para el que volaba. Esa clase de trabajos son apasionantes como desafío. Vestir a una mamá con un nene para un comercial, no te despierta motivación, excepto por la plata. Es una señora a la que se le va a poner una remerita celeste, una pollerita azul, un zapato chato y la van a peinar lacia. La publicidad  limita mucho en ese sentido. Además, la mamá publicitaria no es una madre de hoy en día, no existe la que esté siempre impecablemente peinada y maquillada en su casa y que lo único que le preocupa es saber si el nene comió. No despiertan muchas ganas de hacerlo, lo hacés porque es un medio de vida, no porque es lindo el proyecto. En cambio, hacer algo fuera de lo común, para lo que realmente tenés que usar mucho la cabeza, es la clase de trabajo que me perece más lindo.

Te toca lidiar con el ego de los actores, ¿cómo lo hacés?

Es muy difícil (risas). El actor tiene los egos muy altos y hay que saber tratarlos muy bien. Eso lo enseña la experiencia. Hay actrices y actores que se entregan abiertamente y hay otros que te dan miles de vueltas para decirte que algo les gusta o no. Generalmente hay que mentirle, decirle que lo que tiene él o ella es más importante que lo del otro, que es de mejor marca, que tiene mejor terminación y en realidad no lo es.

¿Cómo es trabajar detrás de escena?

Me parece mucho más entretenido. Es muy divertido armar un personaje desde la nada. Es como si te dieran un bollo de cerámica en crudo y tenés que armar una  figura, es exactamente lo mismo. Vos vas construyendo y lo que salga, todos te albaran o no.

¿Cuál es la diferencia entre un diseñador de modas y uno de vestuario?

El de moda diseña porque le gusta, porque si. No tiene un motivo determinado. En cambio, el de vestuario responde a un libro que dice como es el personaje. Si es tímido, muy extrovertido, si le gusta llamar la atención, si es sexy, o por el contrario, se tapa. Todo ese tipo de cosas definen el personaje a la hora  de diseñarlo. Además, la ropa se realiza en función de lo que va a pasar. Si lo van a matar y va a haber sangre hay que usar un color en el que se vea y no un negro, por ejemplo. Si le arrancan la ropa, tiene que ser fácil de romper.

¿Cómo es el proceso creativo?

A partir del libro me imagino como es ese personaje que describen. Es un poco actuar, me pongo en el lugar de esa persona. Un punto muy importante es el de los colores. En función del carácter de cada personaje se van a seleccionar los colores. Porque la decodificación del público es mucho más clara cuando de le dan líneas y colores puros, lo entienden mejor. Se plantea, entonces, una gama de colores para cada tipo de personaje. Para los más agresivos se usan colores más pesados, más densos. Lo mismo sucede con las líneas de la ropa, tienen formas más complejas, porque su cabeza también es compleja. El actor le pone lo que va adentro de la persona, la voz, la mirada y los gestos y el vestuarista construye el resto. También hace una estructura del personaje, y para esto tengo que ser muy observador.

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Se redujo al 2% el riesgo de que una mujer embarazada con HIV transmita el virus a su hijo durante la gestación o el parto – Entrevista al Dr. Hakim

julio 27, 2009 at 1:14 pm (entrevista)

Por Magdalena Soria

El Programa de Prevención de la Transmisión Perinatal del Área de Inmunocomprometidos del hospital Ramos Mejía logró reducir al 2% el riesgo de que una mujer embarazada, infectada con el HIV transmita el virus a su hijo durante la gestación o el parto. El Dr. Alejandro Hakim es una de las personas a cargo de este programa. Es médico en el servicio de obstetricia de este hospital desde1991. Ha recibido numeroso premios y es autor del libro “La salud de la mujer del siglo XXI”.

¿El bebé al momento de ser concebido en una madre que tiene HIV, ya se gesta con el virus?

No. Solamente del 30 % al 40 %  de los bebés nacen positivos de una madre portadora de HIV si no se le hace ningún tratamiento. Está discutido en que momento se contagia, muchos lo hacen durante el embarazo y muchos por la vía de parto. No es que el bebé desde la concepción es HIV positivo, sino que  mucho más adelante, durante el embarazo, el momento del parto o cuando se le da leche. Por el pecho materno hay un riesgo de contagio del 10 %. Pero ínter útero el porcentaje de contagio no es muy alto. No damos el tratamiento al principio, si no cuando va por el quinto mes, que es cuando mayor riesgo de contagio hay.

¿Las madres que son tratadas son madres con HIV-SIDA o sólo con HIV?

La diferencia es que el HIV se da cuando la paciente está infectada, o sea que tiene el virus circulando, pero no está enferma. En cambio, el SIDA aparece cuando la paciente pasa a estar enferma, o sea que aparte del virus circulando, o tiene alguna manifestación de la enfermedad SIDA, o tiene una carga viral elevada. Por lo general, las mujeres que atendemos tienen el virus HIV, pero no están enfermas.

¿Si están enfermas también se tratan?

Sí, sean HIV positivo, infectada o enferma, a todas las tratamos. Hay diferentes tratamientos, antes usábamos una droga, ahora usamos más de una. El tratamiento se inicia después del cuarto o quinto mes de embarazo y es diferente si es HIV positivo o si tiene SIDA. En el primer caso le damos un tratamiento con dos drogas, lo que se llama DGC más la zidovudina (AZT) que es lo que se denomina DGC complex. En cambio, si es una paciente enferma de SIDA se le da aparte otra combinación de medicamentos. El tratamiento, en cuanto a si se sigue con el mismo que ya tenía la paciente o si se cambia, está determinado por la carga viral y el CD4, que la cantidad de defensas que tiene. Pero todas se tratan.

¿Se ha incrementado el número de pacientes con HIV en los últimos años?

No, estamos en una meseta de consultas de madres HIV. Desde hace aproximadamente 5 o 6 años que no se incrementó el número de  pacientes embarazadas con HIV en el hospital. Hubo un aumento importante desde el 90 al 2000; un aumento exponencial, es decir, que fueron aumentando la cantidad de pacientes.

¿El bebé nace por parto normal o por cesárea?

Hacemos un estudio llamado carga viral, que indica la cantidad de virus que tiene la paciente circulando y que si supera los mil puntos es necesario que se realice una cesárea. Si, por el contrario, la carga viral da menos de mil y tiene buenas defensas, preferimos hacer un parto normal lo más limpio posible. Es decir, tratar de que no haya un gran contacto del bebé con la sangre de la madre.

¿Cuál es el seguimiento que se les hace a la mamá y al bebé después del parto?

Al bebé se le da tratamiento desde que nace hasta las cinco semanas, sea positivo o negativo. Además, se le hace la PCR, la reacción en cadena polimerasa. Es una prueba que puede dar positiva o negativa a las cuarenta y ocho horas de nacido y la confirmación la tenemos a los treinta días. El seguimiento del bebé es específico, desde el primer día hasta confirmar que sea positivo o negativo. Si es negativo se hace un seguimiento igual a cualquier oto bebé. Si es positivo se empieza a suministrarle una droga antirretroviral. A la madre se le realizan  los seguimientos normales. Se elimina la lactancia, se tratan se hacer los controles de anticoncepción necesarios, y si ésta era una madre con HIV pero no SIDA se le suspende la medicación.

¿Qué efecto causa la medicación?

La FDA (Food and Drugs Administration, entidad que regula los medicamentos en los EE.UU.) clasifica a las drogas según unas letras del abecedario A, B, C, D, E y X, desde las que son más a las menos inocuas. Las drogas para tratar el HIV, ninguna es totalmente segura. Todas pueden producir alteraciones en el feto. Todas las drogas son categoría B o más, por eso se está estudiando todavía el efecto que pueden producir. La que está más probada es la llamada zidovudina, cuyo nombre comercial es AZT y se comprobó que casi no trae ningún efecto en el recién nacido. En todos los caso se les notifica a las madres. Se les dice que las drogas son todavía experimentales para ver si trae consecuencias en el bebé o no. No hay ninguna droga que sea 100% segura en el embarazo.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

Por ley, desde el 2000 es obligatorio pedirles un estudio de HIV a todas las mujeres embarazadas. Se realiza previo consentimiento de la misma. Nunca se da el resultado si es positivo porque puede dar lo que se denominan falsos positivos. Se realiza a través de un test que se llama Elisa y tiene que ser confirmado por otro llamado test de Westerblood. Este es mucho más específico y es el que confirma si es positivo o si es negativo. A todas las pacientes les hacemos un estudio de HIV durante el embarazo porque ya no hay más lo que se denominan factores de riesgo. No es como antes que se hablaba de que las que eran tatuadas, promiscuas o drogadictas podían tener más riesgo de contraer HIV. Hoy en día todos podemos tenerlo.

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